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16/01/2018 - Redacción Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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“A España se le atribuyen unos despropósitos que nunca tuvieron forma en América”
El escritor, historiador y doctor en Economía y Filosofía, Pablo Victoria Wilches, presenta su nuevo libro: El tercer conquistador: Gonzalo Jiménez de Quesada

En su nueva obra, usted aborda la figura de Gonzalo Jiménez de Quesada, un personaje histórico al que eleva como gran conquistador. Sin embargo, las epopeyas de las que se hace eco han pasado inadvertidas a la hora de retrotraernos a dicha época. ¿Por qué el tercer conquistador?¿Qué le hace merecedor a Jiménez de Quesada para ostentar dicha definición?

Todo ha sido muy ignorado en España y sólo se han referido como grandes conquistadores a Pizarro y Hernán Cortés. He pensado que la aventura y la conquista de Jiménez de Quesada lo hace primus inter pares. Es igual o superior su hazaña a la que pudieron realizar los otros dos, a pesar de que éstas son las más famosas.

La verdad es que las dificultades del nuevo reino de Granada fueron enormes. No solamente desde el punto de vista topográfico -Jiménez de Quesada y sus soldados tuvieron que atravesar lagunas, pantanos y marismas, además de dormir en la copa de los árboles para no ser devorados por los caimanes-, sino también porque se las vieron con tribus salvajes que los emboscaban por todas partes y les lanzaban flechas envenenadas. Morían de manera espantosa, sobrecogidos por los dolores y revolcándose en el suelo por el dolor del veneno de las flechas. También murieron por los propios caníbales de las costas del atlántico: los indios del Caribe.

Jiménez de Quesada y sus guerreros recorrieron esencialmente dos años en la conquista del nuevo reino, luego dominaron las tribus más civilizadas del altiplano de Bogotá, eso también fue otra enorme hazaña. Vencer a dos tribus poderosísimas fue una hazaña enorme. Considero a Jiménez de Quesada como uno de los tres más grandes conquistadores de América. 

 

En su libro subraya el doble papel que Jiménez de Quesada ejercía: un letrado con espada. ¿Qué nos puede contar sobre dicha figura?

Estuvo en las Guerras de Italia, del emperador Carlos I de España, donde no sólo aprendió el arte de la guerra, sino que también ejerció como abogado, siendo quizás el único conquistador letrado que llegó a América. Dio unas ordenanzas y disposiciones en el nuevo reino de Granada que fueron realmente civilizadoras y montó toda una estructura jurídica y administrativa. Digna de encomio. 

Asimismo, él contrarió una obra de un arzobispo en la que denunciaba las atrocidades de los españoles en el saqueo de Roma. Jiménez de Quesada desmintió todo y dijo que era una exageración.

 

¿Por qué la historia ha marginado sus hazañas en la conquista del Nuevo Mundo?

España, de alguna manera, ha ido olvidando a sus grandes hombres. Ocurrió con Blas de Lezo, quien fue totalmente ignorada en España. Ahora por lo menos se le hecho una estatua en Plaza Colón y se le reconocen sus méritos. 

Por las mismas razones, los españoles se avergüenzan de la conquista del Nuevo Mundo y de haberle dado la redondez a este planeta. Y es que antes de que España descubriese América, el mundo no era tan redondo. Proviene de las propias leyendas contra España de ingleses, franceses y holandeses. Los españoles han recogido eso, avergonzándose casi de los actos de los españoles en el nuevo y antiguo mundo. No hay que olvidar que España regó a Europa con el oro que trajeron de América. 

 

Continuando con esa leyenda negra de la que usted hace referencia ¿Qué verdades y mentiras ha dejado ésta en la historia de los españoles en la conquista del Nuevo Mundo?

Realmente, la crítica contra España es del orden religioso y político, una suma explosiva. Los ingleses ambicionaban quedarse con buena parte del imperio español, por lo que metieron baza para desacreditarlos. Así difundieron que España había exterminado, torturado y esclavizado a decenas de millones de indígenas. 

Tan falso es eso que el propio Consejo de Indias prohibía la esclavitud de indígenas. Se llevaron negros de América para reemplazar el trabajo, y se hizo en los tratados internacionales para llegar a la paz; a España se le impuso recibir negros esclavos en América, y eso estaba en el Tratado de Utrecht. 

A España le atribuyen unos despropósitos que nunca tuvieron forma en América. Si uno observa cuidadosamente, indios en norteamérica no hay. El verdadero genocidio lo hizo Inglaterra en Norteamérica. No hay el mestizaje que hay en el sur. 

En tiempos de Jiménez de Quesada, cuando iba a América, en Inglaterra estaba ocurriendo uno de los hechos más espantosos: Enrique VIII sacrificó a 40 monjes cistercienses. El verdugo le abría el vientre al fraile y le metía la mano para arrancárselo. Una práctica similar a la de los aztecas. Eso jamás lo toleró un rey español. Vale la pena aseverar que España no asesinó a negros en África.

 

Concluyendo con la figura de Gonzalo Jiménez de Quesada. Usted mismo ve similitudes en éste y el personaje que crea Miguel de Cervantes en su obra prima: Quijote. ¿Por qué esta referencia?

Obviamente esto no está absolutamente comprobado. No hay datos concretos para aseverar eso, aunque tengo varias razones. El mismo Cervantes llama a su personaje Quijote, que puede proceder de Quijada o Quesada. Cervantes se casó con una sobrina de Jiménez de Quesada. Además, cuando muere Quijote, éste testa a favor de su sobrina a un letrado. Jiménez de Quesada, cuando muere, hace prácticamente lo mismo. 









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